Intereses empresariales frente a la salud de nuestros hijos e hijas

Intereses empresariales frente a la salud de nuestros hijos e hijas

Intereses empresariales frente a la salud de nuestros hijos e hijas

Artículo de Irene de Miguel en el periódico La Aldaba

Recién empezado el nuevo curso escolar, no está de más recordar que el pasado mes de mayo PODEMOS presentó en el Pleno de la Asamblea de Extremadura una propuesta para que los comedores escolares -que se financian con fondos públicos-, primaran productos de cercanía y calidad. Creemos que es importante que los comedores escolares sean espacios educativos, no meros contenedores de alimentos. Que los niños y niñas adquieran buenos hábitos alimentarios y de nutrición es fundamental para su salud presente y futura.

Además de fomentar una alimentación saludable, consideramos que la Junta de Extremadura tiene que facilitar que las empresas extremeñas participen en las licitaciones y concursos públicos, no sólo porque somos una Comunidad Autónoma con productos alimenticios de alta calidad, sino también porque sería un impulso importante a las pequeñas empresas locales y, por tanto, a la economía de la región. Por desgracia las condiciones para optar a estos contratos estaban diseñados de manera que sólo grandes empresas multinacionales con economías de escala pudieran beneficiarse de los mismos. Cuando desde mi grupo parlamentario se planteó esta inquietud, desde la Consejería se nos dijo que el tiempo nos quitaría la razón y que no fuéramos tan catastrofistas. Al final el tiempo nos ha hecho ver cómo nuestro miedo se materializaba y finalmente con alevosía y agosticidad (las licitaciones se publicaron el 2 de agosto) de los once lotes licitados, ocho han ido a parar a una gran empresa transnacional que factura 410 millones de euros al año, que trabaja en 13 países y que no tributa en Extremadura. De nuevo el tiempo nos muestra cómo el PSOE hace política para los grandes y olvida que a través de la contratación pública se debe apoyar a empresas que tengan implantación regional, responsabilidad social y cumplan con criterios éticos que redunden en el beneficio de toda la sociedad en su conjunto. Esto no es una quimera, esto es una realidad en lugares donde la administración pública tiene más sensibilidad como los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, el último acaba de aprobar que no se contratará con ninguna empresa que tenga dinero en paraísos fiscales.

La Junta de Extremadura no sólo ha licitado los comedores siguiendo criterios donde el precio es el factor más importante frente a valoraciones como la experiencia, la calidad, las condiciones laborales, la responsabilidad social de las empresas, o su implantación en el territorio, sino que ha dejado la alimentación de nuestros escolares en manos de una empresa transnacional que atesora decenas de incidencias sanitarias en su curriculum; desde gusanos en la sopa en Castilla y León, hasta intoxicaciones en Granada, pasando incluso por una cuchilla en un menú de Mallorca. También ha generado quejas en Extremadura, concretamente hace tres años en un colegio de Cáceres, porque sustituyó la línea de comida caliente por una línea de comida fría o refrigerada que puede estar hasta una semana en bodega almacenada hasta que es consumida por los escolares.

El planteamiento de unos comedores escolares donde se prime la alimentación de calidad, de temporada, local y ecológica no sólo beneficiaría a nuestros escolares y sus familias sino que crearía importantes sinergias con nuestro sector productivo. Las política debe ser transversal e integral y las contrataciones públicas deben ser herramientas de la administración para proveer servicios que redunden en el beneficio de todas y todos.

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